A los americanos les gusta pensar que el Pit Bull Terrier, o más correctamente, el American Pit Bull Terrier, es una raza de origen puramente americano. Esto es, en gran medida, cierto. Después de todo fue en los Estados Unidos donde esta raza adquirió su forma, aptitud y carácter. Como no hay registros escritos que documenten claramente el origen de la raza, abunda el desacuerdo entre sus defensores. La mayroía de los historiadores de la American Pit Bull afirman que el American Pit Bull Terrier es la versión americana del Stafford o Staffordshire Bull Terrier, un perro criado para la pelea, del Reino Unido.

Estos amantes de la raza mantienen que cuando los emigrantes ingleses y, especialmente los irlandeses, se establecieron por todo el Nuevo Mundo, los pequeños perros que tenían en tan alta estima sus casas, los Staffords criados para la pelea, viajaron en algunos casos con ellos. Como fueron separados de los animales fundadores, la reserva de genes de los Staffordshire Bull Terriers de los Estados Unidos se volvió distinta y estuvo sometida a los cambios impuestos por la mentalidad de los criadores de perros americanos. El más obvio de estos cambios fue un aumento del tamaño.

Otros amantes del Pit Bull tienen otra opinión respecto al origen de la raza. Estos aficionados creen que el Pit Bull es una versión moderna del English Bulldog original. Especulan que, al contrario que el Staffordshire Bull Terrier, una raza de ancestros Bull y Terrier conocidos, el Pit Bull no tiene sangre terrier en absoluto, sino que es más bien una continuación del Bulldog puro de la época isabelina. Especulan incluso que las muy obvias diferencias entre el moderno perro de exposiciones de belleza conocido como Bulldog y el Pit Bull reflejan los muy diferentes propósitos para los cuales fue criada cada una de estas razas: exposición de belleza versus trabajo. Este pensamiento está mejor expuesto en los escritos del historiador del Pit Bull Richard Stratton, también de los Estados Unidos.

Los detalles de la historia antigua de la raza y de su actual reputación muestran, sin embargo, que no hay duda acerca de una cosa, y que es la función central de la raza Pit Bull. A través de toda la existencia de la raza, desde sus días más tempranos y hasta cierto punto, en sus momentos actuales, el Pit Bulñl en su forma de trabajo ha sido y sigue siendo, en esencia, como un perro de pelea. Esto quiere decir que la función de la raza, su propósito real, fue, y sigue siendo, en las mentas de algunas personas, un instrumento para corredores de apuestas. La raza fue selectivamente criada sin fijarse en el aspecto, sino más bien en la mejora de la habilidad para luchar contra otros Pit Bulls, y sólo contra otros Pit Bulls, en combates mantenidos durante mucho tiempo, en rigns hechos por el hombre, para la diversión de los espectadores. Al contrario de que otras razas, el cometido del Pit Bull nunca fue atacar a las personas. De hecho, debe puntualizarse que en los combates organizados en los que el Pit Bull era utilizado y todavía es a veces utilizado, estos perros eran manejados por sus sus presentadores a lo largo de todo el evento.