Es una enfermedad causada por virus. Se
da con menor frecuencia que el Parvovirus y es menos grave.
Pueden sufrirlo los perros a cualquier edad, pero es más
frecuente en cachorros.
Se contagia por contacto con las heces de animales infectados.
Dos de sus síntomas son vómitos y diarrea.
Se diagnostica normalmente mediante la detección
de anticuerpos.
Para prevenir la enfermedad lo ideal es la vacunación.
También es útil utilizar detergentes y desinfectantes
para limpiar las zonas donde vive el perro.