Son parásitos que se adhieren a
la piel del perro en busca de sangre. La infestación
se produce por contacto con animales y lugares parasitados.
Cuando son pocas, no suelen aparecer síntomas.
No se deben arrancar de la piel del perro, ya que al hacerlo
se nos quedará la cabeza del parásito dentro,
lo cual puede provocar al perro una infección posterior.
Conviene rociarla con un insecticida para hacer que se
desprenda y así poderla quitar con facilidad.
Conviene evitar poner paja y alfombras peludas en el habitáculo
del perro, en primavera y verano, donde los parásitos
se refugien fácilmente sir ser vistos.
Se combaten con collares antiparasitarios e insecticidas.
Las fumigaciones con insecticidas deben ser periódicas
Al igual que las pulgas, son más frecuentes en
perros que viven en el campo. También afectan al
hombre.