Es una enfermedad crónica de la
sangre producida por la picadura de un mosquito y que
puede afectar al hombre. Es especialmente frecuente en
países mediterráneos.
Produce una bajada en las defensas del perro que le hacen
propenso a otras enfermedades.
Puede transcurrir un periodo amplio de tiempo desde que
se produce la picadura del mosquito infectado, hasta que
aparecen los primeros síntomas en el perro: lesiones
cutáneas, zonas sin pelo y con escamas, ulceraciones
en la mucosa nasal, conjuntivitis, etc.
Los cuadros clínicos que aparecen en los perros
son cutáneo y visceral.
Se puede tratar, pero el tratamiento no elimina el parásito.
La mejor prevención es la lucha contra los mosquitos
con insecticidas, mosquiteras y repelentes, y la destrucción
de las zonas de cría de los mosquitos.